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problem-desarrolloProblemática de Desarrollo

Las limitantes del desarrollo en el Vichada en general y en particular del Puerto Carreño son:

  1. Distancia del centro del país. Dicha distancia se manifiesta tanto en lo físico, como en lo político – administrativo. De una parte, la vía terrestre de comunicación con el interior del país, que es el medio más económico de transporte, sólo es utilizable durante 4 meses (diciembre a marzo). Sus precarias características han obligado en la actualidad, a decretar la emergencia vial del departamento. El transporte aéreo significa un dramático sobrecosto por el flete.
  2. Escisión de la economía local y de las economías nacionales e internacional. La balanza comercial del Vichada es deficitaria. Casi todos los productos de consumo se importan y es muy poco lo que se vende fuera. Los costos de transporte encarecen el precio al consumidor. La alternativa comercial con Venezuela es limitada por la ausencia de un régimen aduanero especial como zona fronteriza que es, para abastecer el consumo interno.
  3. Mínimo desarrollo de una estructura productiva. El Estado es virtualmente la única fuente de empleo en el municipio y el departamento.
  4. La oferta de recursos ambientales es muy baja y las tierras productivas se reducen a las zonas aluviales el río Meta, de manera que la producción es básicamente para el consumo de la población colona e indígena. Sin embargo, las islas que deja en el verano el río Meta permiten el cultivo de algodón (entre 400 y 600 ha.,) que se exporta a Venezuela y genera una dinámica económica importante para las familias de las vegas. Se cuenta con una desmotadora de un comercializador que se encarga de la venta. Parte del algodón de La Primavera y Santa Rosalía se desmota, pero con el transporte pierde competitividad. Otros productos agrícolas comerciales tienen poco interés por los insumos costosos, necesarios por los suelos pobres, y por el alto costo de transporte, que les impide competir en mercados lejanos. El plátano y la yuca tienen potencialidad en el mercado local.
  5. El ganado se maneja en forma extensiva con baja incorporación tecnológica y se vende hasta el interior del país, vía río Meta, por La Primavera y Santa Rosalía.
  6. El desempleo reinante en el casco urbano da cuenta en la insuficiencia en el sistema productor local. No existe transformación alguna de insumos locales por limitación de la oferta de energía eléctrica, por falta de visión empresarial privada y por dependencia de insumo externos. En la práctica, esto significa dependencia alimentaria y vulnerabilidad del sistema económico.
  7. El turismo, proclamado por todas las instancias de producción como la vocación productiva del departamento, no despega por un círculo vicioso que parte de que no hay turismo porque no hay infraestructura hotelera, por no haber demanda turística.
  8. Insuficiente desarrollo de infraestructura pública. Relacionado con lo anterior, existe bajo desarrollo en infraestructura pública de apoyo económico. Esta infraestructura apalancaría la economía, pero en Carreño la energía es de Venezuela, no hay agua potable, no hay alcantarillado, et4c.
  9. Corrupción Política. Este es un punto muy polémico. Si bien es palpable su presencia en todas las instancias de la vida social y política del Vichada, no hay denuncia pública de estas faltas. La corrupción se manifiesta en varios aspectos:
  1. Cultura del suministro. En esta zona gran parte de las familias dependen económicamente de los ingresos percibidos directa e indirectamente por servicios prestados a la Administración. En vista de que todo lo que se consume es traído de afuera, se genera un espacio para el contrato a particulares que generen la intermediación. No pocas veces los contratos de media y baja monta sirven a los propósitos de pago de favores por parte de los funcionarios, con precios acomodados y sobrecostos.
  2. Politiquería y clientelismo. El poder derivado del ejercicio del cargo público es utilizado con frecuencia para el beneficio personal o de terceros. En torno a este esquema perverso de la política, los votantes están dispuestos a apoyar a un candidato a cambio de un beneficio inmediato o mediato, en dinero o en especie. Tras años de implementar esta práctica, el votante se convierte en “corruptor” del político, en la medida en que solo está dispuesto a apoyarlo en aras de un beneficio. De otra parte, el político que ha tenido que “comprar” a un alto costo su puesto, tendría como principal objetivo en el poder, el de recuperar su “inversión” mediante robos y peculados.
  3. Corto – placismo y atomización de los proyectos. La política entendida como el curso de acción a favor del desarrollo de una comunidad se ve distorsionada si los beneficiarios son favorecidos en la lógica del “pago de un favor”, mediante inversiones innecesarias desde el punto de vista del desarrollo.
  4. Sobrecostos en los proyectos y peculado. Amparados por las distancias y el poco control sobre los precios de los productos, un contrato puede llegar a tener cotizaciones infladas y escandalosas con el propósito único de favorecer a los contratistas y presumiblemente a las mismas autoridades contratantes. Solo una pequeña parte de estos robos son probados, pero la abundancia de demandas legales e investigaciones permiten suponer que son muy frecuentes.
  5. Impunidad y Complicidad. El que no se condene a un corrupto genera a la postre la cultura de la impunidad. La comunidad empieza a valorar al “más vivo” sin importar la vía de sus resultados. Además, desde otro punto de vista, los individuos favorecidos por la corrupción no están dispuestos a acusar al político corrupto y más bien lo defenderán y encubrirán, para a la vez defender su propio nombre. La sociedad se va corrompiendo hasta aprender a vivir con la corrupción en un franco deterioro de su moralidad. Los pocos casos de denuncia parecen en esta cultura, venir del envidioso que no recibió prebendas.